Son las palabras de Rosa Villacís, de 67 años, a quien le implantaron, hace tres meses, un cardiodesfibrilador en el Hospital Luis Vernaza por padecer de una taquicardia ventricular y una arritmia severa que la llevó a un deterioro hemodinámico y síncope. Nunca sentí nada, por eso no había venido al Hospital, pero de un momento a otro empecé a sentir que me ahogaba. Solo recuerdo que llegué al Hospital con una arritmia bien fuerte y que me pusieron electroshock y morfina para aliviarme el dolor.
Indicó sentirse bien después de la operación al punto de haber retomado sus actividades cotidianas. Cuando me puse mal pensé que no iba a vivir mucho tiempo y ahora ya estoy bien por eso tengo mi gratitud por toda la vida con los médicos, con la Junta de Beneficencia y con todas las personas que participaron en esta labor preciosa. El Cardiodesfibrilador le permitirá tener una mejor calidad de vida y en caso de provocarse otra arritmia, en su organismo, el dispositivo generará un choque de pequeña intensidad que cortará dicha anomalía. |