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Son las palabras de Rosa Villacís, de 67 años, a quien le implantaron, hace tres meses, un cardiodesfibrilador en el Hospital Luis Vernaza por padecer de una taquicardia ventricular y una arritmia severa que la llevó a un deterioro hemodinámico y síncope. Nunca sentí nada, por eso no había venido al Hospital, pero de un momento a otro empecé a sentir que me ahogaba. Solo recuerdo que llegué al Hospital con una arritmia bien fuerte y que me pusieron electroshock y morfina para aliviarme el dolor. |
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Las pequeñas corresponden a los nombres de Bernardita de los Milagros, Jesús de los Milagros, María de los Milagros y Carmita de los Milagros. Su madre Jesús Villamar narra con emoción lo que sintió cuando se enteró que estaba esperando cuatro niñas: Me llene de mucha emoción, me puse a llorar cuando me dieron la noticia, no me imaginaba que iba a tener cuatro niñas, pero son una bendición sobre todo porque nacieron sanas y sin ningún problema. |
Así lo expresó María Ramírez, de 62 años, quien ingresó con una Cardiopatía Dilatada Terminal al Hospital Luis Vernaza y que en menos de una semana de recibir el implante de un Cardiodesfibrilador, se ha recuperado favorablemente. Mi problema de salud se originó hace tres años y cada día yo sentía que mi vida se iba apagando. Le pedí mucho a Dios que me concediera el milagro de vivir y así lo hizo, si realmente tenemos fe el cubre más allá de nuestras expectativas. |
“Querer es poder”. Con solo nueve años de edad y con parálisis cerebral, Guillermito demuestra deseos de vivir como un niño normal y se esfuerza constantemente para lograrlo. A inicios del 2008 su madre, Marisol Ordóñez, solicitó a la Junta de Beneficencia de Guayaquil una silla de ruedas para poder movilizarlo a la escuela regular donde asiste y a las terapias de rehabilitación neurológicas. |
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